A los 19 años, Daniel Paradiso, recién recibido de técnico electrónico, abrió su primera heladería en el garage alquilado a un vecino del barrio de Victoria, en la zona norte del Gran Buenos Aires.

Iba a ser un «negocio de verano», pero permaneció en ese local por 12 años y llevó a trabajar allí a sus padres, su hermana y su novia que luego se convertiría en esposa.

Hoy Helados Daniel tiene 70 locales (y planea sumar 8 más este año): 64 franquiciados y 6 propios, y una planta de elaboración de 2.400 metros cuadrados en Garín.

«Siempre supe que quería tener un oficio independiente», afirma. «A los 12 años había empezado a trabajar en la heladería de Roberto, un vecino de San Fernando, en las vacaciones. Fue él quien me incentivó, con mucha generosidad, a abrir mi propio negocio, y me contactó con los primeros proveedores», recuerda Paradiso.

Años más tarde, él haría lo mismo con los empleados que querían independizarse, iniciando así su expansión en los 90 a través del modelo de franquicias.

 

Helados Daniel: un negocio en crecimiento

«En los primeros tiempos era un negocio familiar: mi padre carpintero y mi madre ama de casa, que me habían prestado sus ahorros para alquilar el local, me daban una mano con la producción. Y mi hermana y mi novia, que eran docentes, se sacaban el delantal y venían a despachar después de dar clases», cuenta Paradiso.

Años más tarde, mudaron el local a la avenida, pero seguían elaborando en el garage. Luego compraron la casa de al lado e instalaron allí las oficinas. «En el 85 mi hermana abrió la primera sucursal en La Horqueta, y 10 años después abrimos otra en Lomas de San Isidro», relata.

El crecimiento fue lento durante los primeros 20 años de la marca, que hoy tiene 43. A lo largo de su historia, la empresa atravesó varias crisis: la hiperinflación de 1989 y 1990, la debacle de 2001 y 2002, y la pandemia. De todas ellas salió fortalecida.

En 2015, se inauguró la planta de elaboración en la localidad de Garín, de 2.400 metros cuadrados, certificada bajo normas ISO 9001. Hoy trabajan en la compañía 55 empleados en forma directa y más de 300 en forma indirecta, ya que cada local requiere un mínimo de 4 personas. Además, la firma tiene un impacto en la comunidad de Escobar, donde está asentada la fábrica, al priorizar las compras a proveedores locales, como los productores de frutilla.

 

Los cambios en el mercado de las heladerías

El mercado fue cambiando -y mucho- a lo largo de las últimas décadas. «En los 70, las heladerías cerraban en invierno. Hoy sería imposible mantener los costos fijos trabajando seis o nueve meses al año. Actualmente, las ventas anuales se reparten ⅔ en temporada alta, de septiembre a marzo, y ⅓ restante de abril a agosto», apunta Paradiso.

También los patrones de consumo cambiaron. «La aparición de los freezers bajó los costos de producción, y el delivery nos permitió vender más. Fuimos de los primeros en usar aplicaciones, y aprovechamos un momento en que invertían en publicidad y difusión», destaca el emprendedor.

En cuanto a los gustos, «los clásicos: dulce de leche, chocolate y frutilla explican más del 50% de las ventas, según datos de Afadhya (Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines). Sin embargo, la innovación es importante para atraer a los clientes. Helados Daniel se reivindica como el «inventor del super dulce de leche» (mezclando helado con dulce de leche repostero), y todas las temporadas lanza gustos y presentaciones diferentes como paletas artesanales y helados veganos sin lactosa.

 

El futuro de la heladería y sus franquicias

Un vuelco importante en la empresa se dió a partir de la incorporación de las hijas del fundador a la empresa: María Sol (encargada de marketing y estrategia comercial) y Florencia (a cargo de Recursos Humanos y Franquicias).

El mercado del helado fue cambiando -y mucho- a lo largo de las últimas décadas

En los últimos años, la firma incorporó también profesionales externos, como Ives Vazquez, encargado de la comunicación.

«Como en todas las industrias, hay que capacitarse todo el tiempo. Yo lo hice en la industria del helado. Pero luego me dí cuenta que me faltaban herramientas de gestión», confiesa Paradiso. «En este camino me ayudó mucho unirme a Vistage, una organización de empresarios y emprendedores donde se dictan cursos, hay sesiones de coaching y mucho intercambio», destaca.

Los dos últimos años, a partir de la irrupción del coronavirus, fueron de muchos cambios. Pese a la pandemia, la firma abrió 20 nuevos locales entre 2020 y 2022. «Al principio, las restricciones nos obligaron a parar la fábrica, algo que jamás había ocurrido. Fue un golpe muy fuerte, y tardamos en acomodarnos. Por suerte pudimos mantener los sueldos con recursos propios, sin recurrir al ATP (el programa del gobierno de asistencia al trabajo y la producción)», apunta Paradiso.

Los locales franquiciados también acusaron el golpe, pero ninguno cerró. «Los asistimos y acompañamos con las promociones, que se adaptan a cada barrio, y permiten aumentar las ventas para cubrir los gastos fijos. Los franquiciados son nuestros socios y queremos que les vaya bien», asegura el emprendedor.

En cuanto a los planes para este año, «queremos duplicar la producción, con fondos propios y apalancándonos en proveedores, y seguir innovando en nuevos gustos y presentaciones. Además de abrir 8 nuevas sucursales bajo el formato de franquicias, estamos viendo la posibilidad de exportar, ya que estamos competitivos por los costos de la materia prima y el helado argentino tiene además muy buena reputación en el mundo», adelanta el creador de Helados Daniel.

Paradiso ha sido un empresario de lucha y ejemplo de superación. Así como él, muchas personas inician su propio emprendimiento de negocio y no continúan o se estancan en el mercado por no contar con recursos financieros necesarios. IRAIC apoya a que estos proyectos de negocios se fortalezcan económicamente en el mercado y logren pago de gastos, aumento de ventas, elaboración de productos y reproducción de capital. A sí como helados Daniel, las estrategias empleadas por IRAIC desarrollan mucho más crecimientos porque abarcan varios sectores de la economía fortaleciendo alianzas económicas de carácter exponencial.

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